Hace unos días la cantante, it girl y fan de los estados alterados, Miley Cyrus, logró levantar la ceja colectiva del mundo–una vez más– al postear en su cuenta de Instagram (cuyo feed siempre es un tanto surreal) una foto mostrando prominente pelo en la axila. Este acto, esencialmente trivial, nos obliga a sumergirnos en el fútil intento de entender por qué tanto maldito escándalo.

Captura de pantalla 2015-04-21 a la(s) 9.01.26 p.m.

Sería extremadamente ridículo atribuirle a Miley cualidades revolucionarias o discursivas sólo por esta foto, sin embargo ésta si encaja en un constante patrón (quizás de marketing) trazado desde del 2013,  para retar a la sociedad y a las líneas culturales de la misma, incluidas las de raza y género. De repente y en lo que sólo podría ser descrito como una lucha social accidental, Miley ha tenido importantes actos simbólicos que parecen indicar que la parte más mainstream de nuestra sociedad estaba dispuesta a coquetear con la contracultura.

Sí, desde la cínica libertad sexual de Bangerz aderezada con la aceptación a la cultura de drogas que por años el pop se negó a reconocer como un fenómeno latente entre sus filas, hasta la axila peluda (acto feminista, al menos en esencia), Miley parece arrastrar al mainstream a nuevas visiones… a propósito o no.

Dicen que cada generación tiene la popstar  que merece, quizás la nuestra merezca una ex estrella de Disney, fan de la marihuana y con pelo en las axilas.

¿Tú qué opinas?

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