Mis más tempranos recuerdos antes de los bombardeos son, a lo mucho, inconsistentes. Me acuerdo el mirar al jardín por la ventana cuando mi papá llegaba a casa del trabajo. Podía oler su colonia al cargarme y abrazarme. Cualquier recuerdo de mi padre incluye su traje y sus zapatos de cuero café. Lars y yo nos topamos a veces con cadáveres con zapatos así, generalmente cerca de las ruinas del centro de la ciudad.

El último recuerdo antes de la explosión es el de mi padre forzando a Lars a entrar al refugio antibombas. Mi papá lo tenía esposado y lo había bajado con una cuerda. Me lanzó las llaves y me dijo que este hombre sería capaz de cuidarme mejor. Mi padre me mandó un beso y cerró la puerta. Había escrito y escondido una carta en el abrigo de Lars. A veces la leo antes de ir a dormir.

CUCARACHAS DE METAL

Mi papá trabajaba para la O.N.U, una compañía que trata de mantener la paz en el mundo. En la carta mencionaba que el bombardeo sería en cuestión de horas y que no estaba seguro de poderme cuidar después de las explosiones. Había secuestrado a Lars en la esquina de su edificio. Lars solía ir ahí a pedir dinero. Mi papá dijo que había elegido a Lars porque respetaba a los fans del Death Metal, quienes podían ver cosas que otros no, y eran muy fuertes. Escogió a Lars porque pensó que podría sobrevivir al bombardeo conmigo.

Lars nos llamaba “Las cucarachas del metal”. Las cucarachas son las únicas cosas vivientes capaces de soportar grandes cantidades de material radioactivo. Lo “del metal” tiene que ver con la música favorita de Lars, que es muy popular en esta área de Suecia. Lars me dice que el metal proviene del movimiento punk y que es una reacción hacia la comercialización de la sociedad. Me gusta cuando me canta sus canciones favoritas. Son canciones de verdad. Canciones sobre la oscuridad y la muerte. Cuando fueron escritas, pudieron ver aparentemente el futuro porque nadie quiso creer en la muerte y en la oscuridad, a excepción de unos cuantos elegidos.

Estos cuantos elegidos nunca aceptaron las mentiras que les contaron. Me hubiera gustado ver un comercial televisivo antes de la explosión. Lars me platica que se le pagaba a gente bonita para promocionar productos que supuestamente volvían hermosa a la gente. Cuando estamos cerca del mar, Lars cuenta que si nadáramos lo suficientemente lejos, el agua no sería negra y verde, sino cristalina y azul. Él piensa que es muy bonito. Me dice que algún día yo veré la belleza. Si podemos viajar muy lejos, podremos ver áreas que no hayan sido afectadas por la catástrofe.

Por Evan Goodfellow